martes, 4 de febrero de 2025

Ahogados y otros

Fragmento de una foto de la manifestación del día 1 de febrero de 2025 publicada por Mauri Buhigas

Ayer pereció ahogado en el río Guadalquivir Rogelio L. P., electricista en paro. Rogelio realizaba una instalación para la que no tenía titulación de instalador oficial y ante la llegada de unos agentes de la autoridad que le interrogaron al efecto huyó, siendo perseguido por estos hasta la Dársena. Según los agentes, el sujeto en estado de gran nerviosismo se tiró al agua y no salió. El jefe de policía defendió de inmediato la correcta actuación de sus subordinados, recalcando que el trabajo que realizaba Rogelio L. P. no reunía condiciones de legalidad.

Su viuda y familiares suponen que Rogelio huyó por temor a que si lo sancionaban, pudiera perder el paro, que este era poca paga y que siendo cinco de familia (mujer, dos hijos menores y un mayor a su cargo) tenía que completarla con los trabajitos que le salían. El dueño del bar, de próxima apertura, para el que realizaba la instalación declaró a este periodista no saber que Rogelio careciera de dicha titulación y que lo contrató porque era más económico, añadiendo que los electricistas autorizados cobraban más. A la pregunta de si le pagaba en negro el dueño declinó contestar alegando que estaba muy ocupado.

Después de recibir el informe policial y forense, el juzgado no considera que haya caso y se archiva la petición de la familia para averiguar lo sucedido en torno a su muerte. La actuación policial fue la correcta según las autoridades.


Una mujer ha aparecido en la mañana de este domingo ya cadáver en el río Guadalquivir. Ana Rosaura M. L. trabajaba en la prostitución callejera y, según testimonios, pasadas las doce de la noche se le acercó la policía para demandarle que abandonara el lugar, a lo que la interpelada se negó arguyendo que no podía marcharse hasta que su “jefe” se lo dijera. Tras una actitud amenazante de la policía y un intercambio de palabras gruesas con esta, Ana Rosaura echó a correr siendo perseguida por los agentes. Hasta aquí los hechos conocidos. 

Algunos transeúntes que presenciaron la situación piensan que la policía fue demasiado lejos, porque la mujer solo estaba apoyada en la pared en un sitio discreto sin molestar a nadie, otros piensan que a lo mejor los agentes querían “algo” gratis y ella se negó. Una mujer añadió que quizá le pudiera el miedo a su chulo y por eso echó a correr, otra sostenía que si era una migrante sin papeles en manos de alguna mafia, tanto miedo le podía dar su chulo como que la detuviera la policía y la expulsaran del país.

Después de recabar la información pertinente, el juzgado ha archivado el caso, dando por asentado que la actuación policial fue correcta en todo momento. La Autoridad municipal denuncia el trato injusto recibido por la policía por parte de aquellos que han puesto en duda su profesionalidad.


La pasada madrugada la policía hubo de personarse a las orillas del Guadalquivir sin más remedio debido a las innumerables llamadas recibidas con profusas quejas acerca del ruido y la escandalera que producía una “fiesta”. Se trataba de una reunión privada de amistades organizada por Marcos de la Alhóndiga y Villaverde-Rigodón, quien fue advertido por los agentes de que debía cesar la música que se escuchaba a un kilómetro de distancia, así como fue informado de que los polvos blancos y diversas pastillas de colores que pasaban de mano en mano podía ser constitutivo de delito.

La pareja de agentes ha sido sancionada por extralimitarse en sus funciones, declarando la Autoridad que no se puede coartar la libertad de los ciudadanos de manera gratuita. A continuación, ha pedido disculpas por la desafortunada actuación de sus subordinados.


La tarde noche pasada, en el Paseo de Cristóbal Colón, a la ribera del río, los hinchas del Manchest Separated, perdedores de la final de la AUFE ante el Liberpul United, protagonizaron diversos enfrentamiento con los seguidores del equipo rival. La policía tuvo que intervenir para que los destrozos no se extendieran más allá de media docena de bares, una docena de contenedores de basura y reciclaje, dos farolas, tres bancos públicos, las hileras de parterres, cuatro naranjos y un semáforo. La ciudad, que tiene al completo todas las plazas hoteleras y pisos turísticos por este evento deportivo, no se vio afectada en particular, según fuentes policiales, pudiendo seguir las celebraciones los miles de turistas que inundaban las calles céntricas.

Las mismas fuentes declararon ante las preguntas de la prensa: No pasa nada de particular, es lo habitual. ¿Algún detenido? No, por supuesto, son extranjeros. Un periodista listillo apuntó: Los migrantes también son extranjeros y se los detiene y persigue, incluso hasta el río, no hace mucho murió ahogado un mantero. Hombre, no compare, esos no son turistas ni se dejan los dineros en la ciudad, terció un edil que andaba cerca. El periodista le reprochó: Pero pagan impuestos con sus compras, con el uso del transporte público, el agua, la electricidad y demás como cualquier ciudadano. Y el edil, ni corto ni perezoso, dio por terminada la conversación: A ver agente, llévese a este.

domingo, 5 de enero de 2025

Mamouth Bakhoum, no dejaremos tu muerte sola

Mamouth Bakhoum

Tener alumnado senegalés en clase es una gozada. En los centros de adultos los tenemos en las clases de Español y a lo largo de algunos cursos la mayoría de mis alumnos fue senegalesa. Quienes llevaban tiempo traían a los recién llegados a aprender la lengua del país donde querían trabajar. Aprendían rápido el idioma (ya sabían wólof y francés, al menos) y también expresiones de nuestro andaluz de andar por casa. En el vecindario tenían fama de ser amables y serviciales, de no dar ruido. Personas que tras larga jornada de trabajo recalaban en el centro deseosas de aprender, que se trataban entre ellos de hermano. Un alumnado bienhumorado, tranquilo y dispuesto que aprovechaba el tiempo, pues más de uno se marchaba pronto hacia Valencia o Cataluña para la recogida de la fruta o los empleos de las temporadas turísticas de playa.

Algunos de ellos se ganaban la vida con la venta ambulante, unos pocos tenían mujer e hijos en su tierra a quienes veían de tarde en tarde, dos, tres años o más, porque el viaje es muy caro. Conocí en sus móviles a sus hijos, una fiesta de lo que en nuestra cultura sería bautizo, escuché canciones de moda de su país, vi fotos de sus calles... Uno de ellos me explicó que cuando los cogen les requisan la mercancía. Mercancía que compran con lo que sacan de las ventas. “Si no vendes, no puedes comprar y no tienes para vender, no tienes para mandar a casa, no tienes para comer y pagar casa aquí”.

Manteros y vendedores ambulantes de diversas nacionalidades de origen se ganan la vida de forma honesta en Sevilla. Desmienten tanta imbecilidad de “vienen a quitarnos el trabajo”, “les dan una paguita”, etc. Pero tienen un problema: el alcalde quiere la ciudad limpia por Navidad. Perdón, el alcalde quiere la zona turística de la ciudad limpia y bonita por Navidad. Quitar todo lo que afea el centro de la ciudad: cualquier síntoma de que Sevilla no es una magnífica ciudad próspera y moderna. El ayuntamiento no quiere negros pobres, tampoco los quiere blancos (de eso saben los Barrios Hartos). Una de las primeras medidas que tomó el alcalde al asumir su cargo fue implementar un plan contra la venta ambulante. Creo que ese plan no contempla la creación de puestos de trabajo alternativos. Y me pregunto ¿por qué ese empeño en quitarle el trabajo a gente honesta?

Mamouth Bakhoum vendía, alguno de ellos daría el aviso, plegó su manta con la mercancía (su sustento y el de su familia) y probablemente corrió, como cualquiera de los otros, para ponerla a salvo, como veo en más de una ocasión al pasar por el centro de la ciudad. ¿Por qué lo persiguió la policía municipal? No es lo habitual. He visto muchas veces cómo se limita a hacer acto de presencia o requisar la mercancía a algún rezagado, no los buscan ni persiguen. ¿A santo de qué tan larga persecución a Mamouth? Aquí comienzan las incógnitas y las dudas que llegan hasta su muerte. Una muerte que reclama a voces ser esclarecida lo antes posible: cámaras en el lugar, testigos de lo sucedido, la autopsia... De otra parte, la desconfianza hacia la rapidez con que un cuerpo policial da explicaciones exculpatorias.

Y Mamouth muerto. Su muerte no se puede aceptar así como así, una desgracia más, pasemos página. No. Rotundamente no. La pobreza, el color de la piel, la nacionalidad de origen no pueden obrar como eximentes de una investigación rigurosa de los hechos. Que todo lo inexplicable quede claro, ya que nos declaramos país democrático.

Mi alumnado senegalés fue quien me enseñó una palabra muy hermosa de su lengua, el wólof: Teranga, que significa “hospitalidad”. Para ellos es algo más que una palabra, es una práctica habitual, una forma de estar en el mundo, de relacionarse con él. A Europa, a nuestro país, a nuestra ciudad, le queda mucho por aprender de esta palabra.