sábado, 29 de agosto de 2026

Día Mundial de las Cometas: Un cielo lleno de cometas no mata a nadie

 

  -¿Qué haces, tía Blasina, con ese papel de seda y esas cañitas? ¿Terapia manual?
-Pues mira, Martina, sí, un poco. Construyo una cometa para el Día Mundial de las Cometas.
-Pero ese día es en enero...
-Pues ahora también lo serán los domingos de septiembre, Martina. Estamos convocados todos, grandes y pequeños, en las azoteas y terrados, terrazas y terrazos, en ciudades, pueblos y aldeas, en los barrios y las calles, para volar cometas que hayamos hecho con nuestras manos: de papel, de hojas de periódico, ¡de muselina si alguien quiere!
-O las compramos.
-No, es condición hacerla uno mismo, con sus manos, imaginación y cariño, como hacen algunos niños y niñas de Gaza, y si hace falta, con la ayuda de las amistades o la familia.
-¿Y cómo te has enterado, tita?
-Porque me ha llegado esto volando, Martina. Anda, léemelo, aunque ya me lo sepa de memoria.
-“Quizá algún domingo de septiembre deba declararse Día Mundial de las Cometas, en conmemoración por el final de agosto en que el ministro de Defensa de Israel amenazó a los palestinos de Gaza con duros ataques si volvían a lanzar cometas a territorio israelí.
Ese día también se puede conmemorar la muerte de la alegría de los niños y niñas de Gaza cuando fabrican y vuelan sus cometas, olvidándose de que viven en tiendas de campaña y viviendas semiderruidas, olvidándose de que pasan hambre y el agua potable escasea y tienen que acarrearla en bidones junto con sus hermanos y hermanas.
Ese día se puede conmemorar que no se les van a acabar las vacaciones, porque apenas hay escuelas a las que ir y podrían seguir volando cometas hasta que llegase el otoño con sus lluvias y las empaparan, como las tiendas en las que viven, si ese ministro israelí no les hubiera metido miedo y los culpabilizara de futuros ataques.
Ese día se podría conmemorar con el vuelo de las cometas en todas las ciudades, pueblos, aldeas, barrios del mundo que todos los niños y niñas tiene derecho a jugar, como lo tienen a comer, beber y asearse, allí en Gaza, en Sudán, el Sahel... en tantos y tantos lugares del mundo donde se borra su infancia.
Ese día también se podrían dar clases magistrales de qué significan los verbos y cómo se usan. La cometa se “escapó” y la niña lloró encorajinada y el niño lloró triste, porque el viento se la llevaba lejos muy lejos. La cometa “fue lanzada”: aparte de que físicamente es imposible por su falta de peso, un ministro de Defensa usa ese verbo para amenazar con ataques a una población indefensa”.
-Y digo yo, Martina, que también habría que buscar otro día, en noviembre estaría bien, el mes de los difuntos, para conmemorar la cobardía, la hipocresía, el cinismo y la desvergüenza de todos los líderes mundiales que tienen en su mano hacer algo y no mueven un dedo, nada más que la lengua bla, bla, bla.
-De acuerdo, tita, pero a lo que íbamos: aquí no dice una fecha concreta, solo un domingo de septiembre, ni la hora.
-Cierto. Es como el vuelo de los niños y las niñas en sus juegos, no tiene hora ni día y, sin embargo, saben ponerse de acuerdo. Cualquier domingo por la mañana, este o todos, es buen momento para reunirnos en multitud y volar cometas. Un cielo lleno de cometas no mata a nadie.