viernes, 20 de mayo de 2011

La jornada de reflexión de Tía Blasina

   -¿Lo has traído, Martina?
   -Sí, tía Blasina, la mitad del cuarto, como me dijiste.
   -¡Hummmm! ¡Qué rico, hija, cómo huele! ¿Quieres unos piquitos para acompañar? ¿Tinto?
   -No, tita, gracias, mientras que estaba en el almacén de Pepín he picoteado unas almendras. ¡Todo lo que trae de su pueblo está riquísimo!
   -¿Qué haces con esa rodaja, tita?
   -Pues lo que ves, Martina, envolverla en papel aluminio.
   -¿Pero una sóla para qué?
   -Para que no manche el sobre. ¡Ea, listo! Ya he decidido mi voto. No me mires con esa ceja, hija, que pareces Sean Connery. Estoy preparando mi papeleta, esta vez voy a votar por mi chorizo favorito.


lunes, 9 de mayo de 2011

SKUPe: Últimas noticias: Balance de la Feria de Sevilla.

          SKUPe: Una mirilla abierta a la noticia.
Desde la redacción de EL CONGRIO FEROZ, te contamos lo que está pasando de la mano de nuestros corresponsales y enviados especiales, todos ellos parientes de Martina y Tía Blasina.

   Pere Hill: Bloquedo el Servicio de Urgencias del Hospital Virgen del Rocío desde el inicio de la Feria de Abril. Más de un centenar de mujeres han ingresado en estos días en el Servicio de Urgencias de este centro hospitalario con al menos una oreja en la mano. El doctor R. Mendón nos confirma que no se trata de una epidemia de herpes, “sencillamente viajaban en Metro y sus vecinos no tenían donde agarrarse, por eso aconsejamos quitarse los pendientes de gitana durante el trayecto”.

   Mar Ykiya: Mueren atrapados por las puertas del Metro 109 volantes y 27 mantoncillos. Más de la mitad de las desgarradas dueñas iniciarán demandas contra la empresa.

   Fer Dabril: Una señora vestida de gitana descubre a un niño de año y medio ileso al bajar del C-2. “Fue cuando me arremangué los volantes para bajar del autobús que vi una manita, tiré y era el chiquillo”.

   Marifar Olillo: Encontrada una docena de sardinas en el primer vagón del Metro. “Nuestra mayor ilusión era ser sardinas en lata y ya lo hemos conseguido”, manifestó la portavoz al ser desalojadas en la estación de “Plaza de Cuba”.

   Pere Hill: El portavoz del Comité de Huelga de los Servicios de Limpieza del Metro muestra su descontento ante la noticia “El Metro, en Feria, más limpio que nunca”. “Esto es un boicot a nuestras reivindicaciones, no sólo no respetan los servicios mínimos, sino que han usado de mopa los volantes de los vestidos de gitana”.

   Al Humbrado: Una acción conjunta de los GEOs y las Fuerzas Especiales del Ejercito del Aire obligaron a descender a varios autobuses que sobrevolaban el espacio aéreo sevillano. La causa del suceso podría haber sido el amotinamiento de los volantes de los vestidos de gitana, que ante las apreturas e incomodidades que sufrían en los vehículos, decidieron echar a volar.

   Mar Ykilla y Pere Hill: Se acumulan las denuncias en las comisarías de la capital sevilla. Debido a los bruscos balanceos de los vagones del Metro, pendientes, collares, tetas de silicona, pulseras, prótesis de pene, flores y un largo etcétera de apéndices y abalorios han sufrido súbitos desplazamientos. Algunos de los afectados han hablado con nosotros: “Cuando salí del Metro y me vi con un par de tetas turgentes y en su sitio”, nos cuenta Remigia, una anciana de 94 años, “decidí que volvería a casa a pie ¡ni pensar en perderlas!”. Su nieto, un parado de 38 años con depresión, añade “Yo casi no me lo creo, llevo empalmado desde entonces porque no sé como se baja el mecanismo, mañana tengo cita con la psiquiatra y se lo consultaré”.

   Fer Dabril: La nota trágica de este  balance la pone el hallazgo, en un estado próximo al coma y en su propio consultorio, de una psiquiatra del Centro de Salud del barrio de El Congrio. La policía investiga a los pacientes que pasaron consulta el día en que fue encontrada, ya que la única pista de la que se dispone hasta el momento son las palabras que repite de continuo la propia doctora: “Ni te lo arreglo, ni te doy el alta”.


viernes, 6 de mayo de 2011

EE.UU. asesina a Ben Laden, aunque con otro verbo

   -Por favor, Martina, léeme la primera entrada de "asesinar" que viene en el diccionario de la R.A.E.
   -"Matar a una persona con premeditación, alevosía, etc."
   -Es curioso, los titulares de la noticia siempre dicen "Muere Ben Laden".
   -Ya sabes, tía Blasina, que actualmente se estila ser políticamente correcto.
   -Esa foto me produce repugnancia, Martina.
   -Son un país en el que la pena de muerte aún existe y creo que se puede asistir a ellas. Ellos están asistiendo a una ejecución.
   -¿Qué me dices de la cara del hombre de la izquierda? 
    -Muere, cabrón, ya era hora.
   -Hillary Clinton parece que se espanta.
   -A Obama si lo cortas y lo pegas en un partido de beisbol se diría que está preocupado porque su equipo va perdiendo la final.
   -Si mal no recuerdo, antes EE.UU. hacía estas cosas con disimulo.
    -Y si a mí no me falla la memoria, tita, los servicios secretos suelen ser unos linces.´
    -Pues ahora están de capa caída, hija, porque ni los americanos ni los israelíes y menos los pakistaníes, sabían donde estaba hasta hace dos días como quien dice.
    -Casualidades de la vida, tita.
    -Menos ironía, Martina, que el tema se las trae, porque una vez que ha quedado legalizado y aceptado por la comunidad internacional el asesinato de personas non gratas y desde hace años la misma no dice ni pío de forma contundente y seria sobre las torturas en Guantánamo, tú me dirás que nos queda por ver, que cuelguen los cadáveres para escarmiento público como la Inquisición ¿no? Ya tengo unos años, hija, y estoy hasta el moño de ver siempre lo mismo. Franco malo malísimo, con las cárceles llenas, las torturas y las penas de muerte y ejecuciones, a Randsfeld no hay quien le tosa; si jefes de estado de países asiáticos, africanos o sudamericanos hacen encarcelar, torturar y matar son unos dictadores abominables, pero riámosles las gracias al señor Obama. Que lo de las torres gemelas fue una tragedia, cierto, pero si eso es excusa, la historia de todos los países tiene sus propias tragedias, ¿qué hacemos, masacrarnos unos a otros?
   -Tía Blasina...
   -¿Qué estoy diciendo una burrada? Lo sé, hija, pero lo mío es depotricar, lo de ellos ejecutar su dominio sobre el mundo sin el más mínimo miramiento ni ética. Ellos tienen derecho de veto en los organismos internacionales, nada se puede decidir sin su consentimiento; les otorgamos el derecho tácito a asesinar a sus oponentes, y torturarlos; el derecho político de invadir países y destrozarlos para salvarlos y para más inri les ayudamos; hasta trozos de nuestro país es de ellos y ni se les ocurre a nuestros gobernantes decirles ¡oye, chicos, que en EE.UU. sobran metros cuadrados! Y con esto no te quiero decir, Martina, que le tenga manía a los estadounidenses, no, hija, no. Es un país de personas en que los pobres lo pasan muy mal, sin sanidad ni educación adecuada a su alcance, en el que la obesidad, las armas, el consumo de fármacos antidepresivos y ansiolíticos son moneda corriente; un lugar en el que la sexualidad no es libre de expresarse, donde te miran hasta las fundas de las muelas para entrar en su país...
   -Para, tita.
   -¡Si hasta el comunismo sigue siendo el coco! Aunque un coco desfasado, porque desde hace años lo han cambiado por el hombre del saco: musulmán y terrorista.
   -Tía Blasina, si un estadounidense te escuchara se podría ofender y puede que te mandara a hacer puñetas.
    -O puede que encontráramos motivos de diálogo, porque en todos los sitios se cuecen habas...

lunes, 2 de mayo de 2011

Las pollas, preferidas de Tía Blasina

   -¡Cuánto me gustan las pollas, Martina!, sobre todo las pequeñitas, tan saltarinas y vivaces. El otro día vi una que me sorprendió, tan quieta, sobre sus huevos, tan serena... hasta que se levantó y ¡vi el tamaño de los huevos! Nunca imaginé que algo tan pequeño tuviera unos huevos tan grandes. Mira, Martina, aquí tengo las fotos, en mi álbum favorito, para contemplarlas de vez en cuando hasta que vuelva a disfrutarlas un día de éstos.
   -¡Son lindas, tía Blasina! Estas fotos son de otras más grandes...
   -Sí, pero esas me gustan menos. A mí me van las pequeñitas, son más inquietas, van y vienen con mayor ligereza y salero, ¡son encantadoras!, un placer, las disfruto más que las grandes. Éstas son más confiadas, lentas, menos vivaces. ¡Cómo las pequeñas, ninguna! Además, Martina, parecen más suaves, dan ganas de acariciarlas...
   -Me gustan tus fotos, tita, no has escatimado en buscar perspectivas originales...¡hasta de los huevos!
   -No sé por qué, hija, pero las pollas de agua son mi debilidad, me encantan, será porque se pasan la vida junto al mar...
   -¡Bueno, tita, algún día te tocará la lotería y podrás comprar una casita en la playa!
   -Ay, Martina, a mi edad mejor voy de hoteles y buscando el sitio más hermoso para que esparzas mis cenizas.
   -Con las pollas, te lo prometo, tía Blasina.

                                            A Urora, con kguiño.

viernes, 22 de abril de 2011

La S.S. tras Martina y Tía Blasina

   -¡Tía Blasina, no te esperaba hasta mañana!
   -Y yo no me esperaba a mí misma de vuelta. ¡Cómo llueve en la playa, hija, bañarte no puedes, que hace frío, pero lo que es ducharte, a placer! Y tú qué ¿disfrutas de tu puente?
   -Lo comencé dándome un baño de multitudes.
   -¿A lo político V.I.P.?
   -A lo gárrulo. El miércoles fui a ver a unos amigos y a la vuelta de una esquina me agarró una turbamulta, me arrastró y desemboqué frente a una Virgen. Allí me tuve que quedar clavada dos Cristos y una Virgen más, hasta que logré gusanear lo suficiente como para llegar a una pared y seguirla hasta una calle más despejada. Llegué más de una hora tarde a mi cita dando vueltas y revueltas para no toparme con cofradías ni cofradieros.
   -¡Bah!, parece que no conoces esta ciudad en Semana Santa. Hay que andar de oído, al más mínimo porrompón hay que huir.
   -Como tú el lunes, ¿no?
   -Pero aquello era por una buena causa, Martina, necesitaba a toda costa sacar el billete de autobús para la playa... Entre eso y quedarme en la ciudad, tú me dirás. Además, como el oído me avisó y vi un Cristo cabizbajo y maniatado a lo lejos pude bordear, sólo tardé un cuarto de hora más en llegar a mi objetivo. Además, nadie me podrá decir que no veo cofradías, aunque sea a las cuatro de la tarde, ésta la vi. 
   -En qué quedamos, tita, ¿la viste o la bordeaste?
   -Fui al margen hasta que llegué a la calle que me interesaba, ¿me pego a la pared o rodeo la manzana? Como quien venía era la Virgen, segundona siempre como manda la Santa Madre Iglesia, pensé: detrás se acaba todo. No es que fuera exactamente así, pues tras la Virgen un tropel de gente, queriendo adelantarla, empujaba o arremetía con el carrito del bebé, sin embargo tuve paciencia y vi el resto de la procesión: cerrando la marcha dos furgones de la policía, el camión del servicio de limpieza municipal y un rosario de penitentes desperdigados, uno de ellos, algo acalorado, que se apresuraba con los faldones arremangados y luciendo unos calcetines de deportes blancos. Como verás, Martina, no fue una experiencia nada traumática. Querida, aún llueve ¿nos vamos a pasear un rato?
   -Espera que consulte internet, tita, a ver si con suerte llueve en las próximas dos horas y nos da tiempo de tomar un cafetito también.
   -Te va a castigar Dios...
   -Ya lo hizo el miércoles, tía Blasina, y desde entonces no he vuelto a pecar.
   -Pero yo sí.

                        (Dedicada, con mucho cariño, a I. B. A.)

Mujeres que comunican: http://tiablasina.blogspot.com/p/mujeres-que-dicen.html
      

sábado, 19 de marzo de 2011

   -¡Tía Blasina, yo guardo una como ésa!
   -Seguro que muchos la guardamos aún, quizá es hora de volver a lucirla ¡pero en las manos, cerebros, corazones y bocas!, que con esto de las modas corremos el riesgo de que sea la monería de turno.
   -También en los pies, tita, que si hay que manifestarse lo hagamos.
   -Claro que sí, Martina, va siendo hora de que dejemos de ser generaciones dormidas, de que nos roben los significados, de salir del engaño de la "fonetización de los valores", de la imaginería a la moda y nos pensemos dos veces lo que decía Miret Magdalena: esgrimimos "palabras bandera" (libertad, paz, justicia, democracia, respeto ecológico), pero no las asumimos en la práctica. Me acuerdo cada vez que escucho a políticos, sindicalistas y parlanchines de variado pelaje, ¡y más aún cuando me pillo en un renuncio!
   -La distancia entre la teoría y la práctica.
  -La distancia entre no querer nucleares y el derroche energético que practicamos en nuestra vida cotidiana.
   -La distancia entre nuestro silencio y dejar hacer al poderoso caballero Don Dinero.

    

sábado, 5 de marzo de 2011

¡Qué lejos está el 8 de marzo, Tía Blasina!

   -Larán, larán, larita, barro mi casita...
   -¡Vaya, tita, te encuentro dedicada a las labores propias de nuestro sexo!
   -Será del tuyo, porque las del mío las hago en la cama o el sofá, que los huesos son muy traicioneros y ya no los tengo para lavadoras ni bañeras.
  -Vale, repito: Tita, te encuentro muy ocupada con el mantenimiento de tu nido.
   -Sí, Martina, después de descubrir a un grupo de pelusones en procesión por el pasillo, he creído conveniente sacar de excursión al plumero, la escoba y la fregona, algún día tenía que hacerlo ¿no? Claro, como a ti te los saca de paseo tu querida Eulalia...
  -¡Ay, mi Eulalia! Sí que la quiero, tía Blasina, como que llevamos juntas diez años, pero a este paso no sé lo que va a durar, aunque tenga los sesenta y ocho recién cumplidos y en mi casa esté más tranquila que en la suya propia.
   -¿Está peor del corazón?
  -Del que ve el cardiólogo, bien, que precisamente fue a revisión hace tres semanas, pero del que yo veo...
   -Sigue con toda la tropa metida en casa...
   -Sí. El otro día se volvió a caer, o se tiró, su tía ciega, aunque no se ha roto nada, milagro a los noventa y cuatro que tiene, eso después de que Eulalia le comentara que quería ir a una excursión de esas que organiza el distrito.
  -Ya, chantaje emocional. ¿Y los hijos de Eulalia no pueden cuidarla?
  -Los varones, como manda la tradición, eso no es cosa de hombres y la hija nunca lo ha hecho porque trabajaba, ahora que la han despedido ocupa el día entre echar currículos y espantar la depre delante del ordenador.
   -Pues vaya panorama que tiene Eulalia.
   -Y ahí no acaba todo, tía Blasina, ahora el mayor, y el mayor tiene cuarenta años, se ha traído la novia a casa mientras arreglan su piso, para gastar menos, como están los dos parados...
   -¿El otro hijo trabaja?
   -Sí, con eso salen adelante, y añade lo que gana de un día a la semana en mi casa, que por eso sigue trabajando a su edad, porque por cariño nos tomaríamos un cafelito juntas. Eulalia se quedó viuda joven y su paga es una miseria.
   -Pues son seis bocas.
   -Sí, aunque una de esas boquitas se... Bueno, mejor me callo, que no quiero cabrearme otra vez.
   -Pues tragándotelo tampoco adelantas, Martina.
   -Te lo cuento, tita. El último día que vino, estaba Eulalia que no daba pie con bolo y de pronto, con las lágrimas casi saltadas, me dice, estoy harta, ya no puedo más, por qué no se van todos y me dejan sola, si yo no quiero que me agradezcan nada, yo lo único que quiero es tener tiempo para mí, para leerme mi novela sin quedarme dormida encima, para llegar a mi casa y poder descansar; anoche llega mi mayor del fútbol y tal como lo veo entrar por la puerta me digo, malo, su equipo ha perdido, porque entró bufando con la novia detrás callada, y me digo, le voy a poner de cenar un pescaíto frito que es lo que más le gusta, a ver si se calma; se lo pongo en la mesa y me dice, esto está casi frío, y yo le digo, lo he acabado de sacar de la freidora, lo que está es que no se puede ni tocar de caliente; y se puso hecho un energúmeno, se puso a gritarme y a dar puñetazos en la mesa que casi tira el plato y a mí me entraron ganas de darle dos guantazos, pero me saca dos cuartas y voy a salir perdiendo; y los demás allí, una pegada al ordenador, la otra mirando la tele y el chico con la videoconsola. ¿Qué hago yo?, me decía Eulalia.
   -Creo que no es la única que se lo pregunta, Martina.
   -Y ya mismo es ocho de marzo, tía Blasina.
   -Sí, pero ¿de qué año? ¿de qué siglo?

Una respuesta posible en Mujeres que comunican:

domingo, 20 de febrero de 2011

Tía Blasina, éste es tu regalo

  -¡Ooooh! ¡Gracias, Martina! Pero aún falta para el 8 de marzo...
  -No podía esperar, tía Blasina, me hacía ilusión, tenía ganas de ver tu cara cuando la abrieras.
  -¡Gracias, hija, dame un abrazo!
                          (aabraaaaaaaaaaaaaaazooooo)
  -Tita, lee la tarjeta.
  -¡Ay, sí, hija!
    "-¿Y a un recuerdo, qué le regalarías a un recuerdo por su cumpleaños?
     -¡A un recuerdo! No lo sé, a ver, déjame que piense... A un recuerdo le podríamos regalar un trozo de tiempo, para que volviese a vivir en el presente". Luis García Montero, 'Lecciones de poesía para niños inquietos'."  
  -¡Qué lindo, Martina!
                              (abraaaaazooooo y beso)
                                                 (sonrisas)

Por si sientes curiosidad, éste es el regalo:   http://tiablasina.blogspot.com/p/mujeres-que-dicen.html

miércoles, 16 de febrero de 2011

¿Qué es?

   -¡Ay, ay!
   -¿Qué pasa, Martina?
   -¡0ooh, mi oreja! Es que he sentido como si me dieran tirones de oreja...
   -Lo que me extraña es que no sientas tirones de ojos, llevas unos días que no paras de leer folios y folios, ¿en qué andas metida?
   -En un regalo.
   -¿Para quién?
   -Para nosotras.
   -Pero si tú estás en el regalo no es para ti.
   -Sí, mientras que lo preparo me lo estoy regalando. Además, nosotras es, somos, las mujeres.
   -A ver, Martina, un regalo para nosotras las mujeres y que tiene mucho trabajo.
   -Caliente, caliente...
   -Papeles, letras, palabras... luego ideas, sentimientos y pensamientos... ¡Uy qué peligroso!
   -Ajá.
   -Dame más pistas, Martina.
   -¡Ya lo verás, tita! Ahora déjame seguir con lo mío.
   -Vale, hija, te dejo, pero dime ¿Martina-ordenador-sentimientos-palabras-pensamientos-mujeres...
   -Tita que te quedas sin regalo...
  

jueves, 3 de febrero de 2011

La primavera comienza en diciembre

   -Tía Blasina, llevas toda la tarde callada. ¿Qué ocurre?
   -El comienzo de la primavera, que es una fuerza arrolladora, que a veces desequilibra, desasosiega, agota.
   -Apenas ha comenzado febrero, tita.
   -Lo sé, Martina, sin embargo la vida bulle bajo la vida y eso, a veces, trastorna, y si la luna se esconde o luce redonda, más. ¿Recuerdas ese pasaje de "La montaña mágica" en que se sostiene que el solsticio de diciembre es el comienzo de la primavera pues los días dejan de menguar y comenzarán a crecer? ¿Te has fijado en que ya hay plantas con minúsculos brotes en sus ramas y tallos, en que algunos insectos se han despertado de su letargo y comienzan a vagar como despistados, como haciendo memoria de dónde estaban sus alimentos del año anterior?
   -Todo lo que me dices es más razón de alegría que del ánimo en que te veo, tita.
   -Sí y no, Martina. Cuando la sangre rebulle y renueva, los huesos de los viejos requiebran, los corazones cansados temen sus propios latidos y los espíritus inestables caminan sobre un hilo de araña. Antes de que se manifieste todo el alborozo de la primavera hay que pasar por esa oscuridad preparatoria.
   -¿Te duele algo, tía Blasina? ¿Te encuentras mal?
   -Un poco, sí, me duele que al nieto de Jerónimo, un muchachito todavía, lo hayan tenido que ingresar por un brote esquizoide y Lucía, la costurera, que hace un año cayó en una depresión grave, está reinando día sí día no sobre sus fantasmas.
   -Estamos en un precioso parque, tita, mires donde mires ves árboles enormes, plantas y flores preciosas ¿cómo te pones a pensar en esas cosas?
   -Precisamente mirando esos añejos árboles es cuando más siento que los que menos hemos aprendido a respetar los ciclos de la vida-muerte-vida somos los humanos y que así nos luce el pelo.
   -A ti blanco, tita, de tanto cavilar.
   -Y a ti caoba bote, Martina, de tanto disimular.

domingo, 23 de enero de 2011

Por qué tía Blasina no hace sudokus

   -¿Para eso querías que te subiera un periódico que tuviera sudokus, tía Blasina? Me metes prisa, que te lo traiga antes de ir al supermercado, que el médico te lo ha recomendado para la memoria ¡y te encuentro haciendo barquitos de papel!
   -No te enfades, Martina, he empezado el sudoku, pero me aburría y me he puesto a ojear el periódico.
   -¿Y?
   -Pues que viene un artículo sobre el Alzheimer, lo que sufren quienes lo padecen y sus seres queridos, y he empezado a deprimirme; además, si personas con unas cabezas tan bien amuebladas como Suárez o Maragall, una Rita Hayworth que se tenía que aprender sus papeles de memoria o nuestra primera académica, Carmen Conde, años y años enlazando palabras con maestría, lo pillaron, tú me dirás para que voy a perder el tiempo haciendo sudokus.
   -Y lo pierdes haciendo barquitos...
   -¡Oh, no, es muy rápido! Mira, ya tengo hecho tres: el de en medio de la mesa está en aguas internacionales, el que está cerca del libro, en aguas territoriales, y el que he colocado encima lo he hecho con las páginas de Andalucía y está en los astilleros, reparándose.
   -¿Y ahora cuál te toca? Porque con ese no veo que te des mucha maña...
   -Sí, éste me está costando... Es el que estoy haciendo con las páginas de Sociedad, y la verdad, hija, de pequeñita no me enseñaron a hacer yates.
   -Ya... ¿Y qué piensas hacer cuando llegues a las de Necrológicas? ¿Incinerar el periódico?
   -No, Martina, no, la barca de Caronte.
   -¡Me voy al supermercado, tita, porque cuando te pones imposible...! Por cierto, ¿en qué me aconsejas que vaya, en barquita de remos o en piragua?
   -En barco de vapor, hija, ¡qué vas echando humo!

domingo, 16 de enero de 2011

Las dos horas de Tía Blasina

   -Tía blasina, te dejé ahí sentada hace dos horas y todavía andas igual, ¿qué haces?
   -...................
   -Ponle el ventilador al ordenador, que se te va a recalentar.
   -...................
   -¡Tita, sal de tus montañitas de papeles y deja de comer bollos!
   -Espera, hija, que termine esta cuenta... ¡Ya! Según mis cálculos, pagar la ansiedad que causa la crisis comiendo bollería o pan con manteca puede llegar a costarnos un 20% más que en la actualidad, por eso lo hago ahora. No me mires con esa cara, Martina, el pájaro de mal agüero que es Trichet dice que se van a encarecer los alimentos, una web de economía nos anima con que los cereales acabarán por subir un 15% y un tal Cramer de Wall Street pronostica que es posible que suba el precio del petróleo. Si sumas la harina del bollo a la que se come el bicho del que van a sacar la manteca y añades la electricidad que se gasta en los procesos de producción, el transporte de las mercancías, las ganancias de intermediarios, en fin, todo eso, pues tú me dirás, mejor va a ser desfogar la ansiedad saltando a la comba o ...
   -Me lo imagino, tita, pero como están las cosas, a más de uno y una hasta de eso se le van a quitar las ganas.
   -Pues no deberían, que eso es todavía gratis. Aunque al precio que están los condones...
   -Pero algo más habrás hecho en este tiempo.
   -Claro, Martina, he estado con las previsiones de mi casa para este año. La luz sube un 9'8, el alquiler me va a subir un 3, el autobús a la playa un 1'7, al agua le toca en junio, después de las municipales, la bombona vuelve a subir otra vez, sí, sí, no les bastó con las cuatro veces del año pasado, ahora un 3'3, que si siguen así la van a convertir en bombona de helio, y a todo esto no olvides que el IVA subió en julio. Añado los cálculos oficiales y reales del IPC y los cumpleaños de los electrodomésticos por aquello de la obsolescencia programada, y así consigo, más o menos, saber cuanto me voy a tener que apretar el sostén este año.
   -¿Y tu pensión?
   -No sé, hija, ha trepado encima del aparador muerta de pánico y no quiere bajar.
   -¿Intenciones suicidas?
   -Me temo que sí, Martina.

martes, 11 de enero de 2011

René encandila a Tía Blasina

   -¡Oh, René Lavand, qué hombre, qué elegancia, qué mano! ¿Te has fijado en sus ojos? Son seductores a más no poder, con esa mirada profunda...
   -Ja,ja, tía Blasina, que hemos asistido a un espectáculo de magia, no a un espectáculo de boys. Cualquiera que te oiga...
   -Pues publicidad callejera, ea.
   -Sí, pero ten cuidado con el paraguas que has estado a punto de saltarle un ojo a ese muchacho.
   -¡Cómo maneja las cartas, Martina! Más parece que las acaricia, o las seduce, o las engatusa... Aparecen, desaparecen... ¡Es increíble!
   -Genial, absolutamente genial. Y la limpieza y claridad con la que trabaja...
   -Y cómo embelesa al público con su voz, esos poemas, esas narraciones...
   -La verdad, tita, es que su espectáculo es una mezcla encantadora de magia y literatura. Es como un encantador de serpientes.
   -Cultiva nuestro asombro.
   -Al menos para quienes somos capaces de sacar a pasear a nuestro niño interior.
   -Hija, ¡qué solemne te pones!
   -Ja,ja. No, tita, es que es así. Conozco personas a quienes les enervan los juegos de magia porque no los pueden averiguar, ni controlar.
   -No follan en condiciones.
   -¡Tía Blasina!
   -Qué quieres que te diga, Martina, si uno no disfruta jugando, ¿cómo va a disfrutar con otros menesteres?
   -Estábamos hablando de lo magnífico que es como mago René Lavand...
   -Y esa coletilla que usa: No se puede hacer más lento... ¡Ay, qué pena que esté casado!
   -¡¡Tita, sal de tu encantamiento, que perdemos el autobús!!

jueves, 6 de enero de 2011

La mirada del lector

   -Martina, ¿tú fumas? Aquí nunca te he visto.
   -No, tita, ¿por qué?
   -Porque un comentarista del blog te recomienda que dejes de fumar.
   -¡A ver si va a ser por ti?
   -Sabes, Martina, que yo no fumo tabaco.
   -¿Entonces?
   -Quién sabe... quizá sea de esos lectores que confunden a los autores con sus personajes.
   -Es probable, tía Blasina, porque en ninguna entrada fumamos ni tú ni yo.
   -¿Y si es un espía de la ministra de sanidad? ¿Y si están tramando prohibir fumar en los blogs?
   -¿Y si sólo es que nos leen aunque se líen?
   -¡Martina, hay que celebrar que nos leen, encendamos unos habanos!
   -Tita,¿pretendes que baje al estanco con lo que está lloviendo?
   -No, hija, abre el cajón de mi mesilla, ahí tengo tabaco. No pongas esa cara de sorpresa, a algún que otro amante le gusta echarse un pito a los postres.
   -¡Diosanto! Negro, rubio, habanos, tabaco de liar... ¡Qué variedad, tita! ¿Ellos también son tan variados?
   -¡Cuidado, Martina, no vaya a confundirse otro lector y piense que la autora se pasa los días alegrándose los bajos!
   -¡Pásame lumbre, tita, que le vamos a dar gusto al comentarista!
   -¡Y a la ministra!

paratiablasinaymm@gmail.com

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Porrompom

   Pom, porrompom, porropom pom pom, tiiiita, tatatiiiita, pom, porrompom,... y así hasta que temblequearon los cristales de la salita.
   -¿Qué cofradía desfila hoy, tía Blasina?
   La cara de mi tía se iba contrayendo conforme los porrompones se aproximaban al balcón. Sé que si hubiera sido león, con su rugido toda la selva hubiese temblado y los bichos habrían buscado refugio hasta bajo la última piedra.
   -¡No les basta con la Semana Santa, el Corpus, los ensayos previos, los traslados de Vírgenes y Cristos! ¡Hasta en Navidad! ¡Asómate, hija, que lo mismo están sacando en procesión al buey y a la mula!
   Y añadió descompuesta y entredientes:
   -Pero no abras el balcón, Martina.
   Los vi alejarse, eran poco más de una veintena entre la banda, unos pajes de Reyes Magos algo cutres y una pancarta con el reverso en blanco; en sordina, tras los tambores y trompetas, los acordes de A Belén Pastores.
   Cuando me di la vuelta, mi tía había desaparecido. La encontré cobijada en la otra punta de la casa, en el lugar más silencioso, el cuarto de baño y allí, sentada sobre la tapa del váter, se afanaba en cortarse las uñas.
   -Eran los Pajes Reales, tita.
   -¿A toque de Semana Santa? ¡Ojalá les traigan carbón!- bufó blandiendo las tijeritas.
   Me reí con su enfado y ella tronó:
  -¡Sí, por falta de creatividad y atentado contra la imaginación infantil!
   Me reí más y Tía Blasina, mirándome con los ojos muy abiertos y suplicantes, alegó:
  -Hija, ¿tú sabes lo que es vivir en una ciudad que pasea estatuas y tambores semana sí y la otra también?
   Ella es así, lleva más de treinta años viviendo en esta ciudad tan forofa de lo cofrade, como ella de San Bakunin Bendito y Santa Emma Goldman y aún no se acostumbra.

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jueves, 23 de diciembre de 2010

Tía Blasina por Navidad

   -¿Qué es todo este follón, tía Blasina?
   Me acerqué a ella procurando no pisar papeles de plata, borreguitos, ni bolsas de musgo y serrín.
   -No sé si poner primero la manifestación y a continuación el cadalso o al revés.
   -¡¿Pero no estás poniendo un Belén?!
   -Claro, Martina. ¡Mira que encanto de portal!
   Dentro de una caja de zapatos forrada de papel estraza y escarchada con algunas ramitas y hojas de otoño desmenuzadas, se veía a la familia: José, alto, enjuto y muy serio, daba de comer a la mula, mientras que María, pálida, regordeta y medio dormida, amamantaba a Jesús; al fondo unas alforjas y unos petates envueltos en telas.
   -¿De dónde los has sacado?
   -Me los regaló tu prima Mercedes, ya sabes que ella es una teóloga con los pies un poco fuera del tiesto.
   -Son encantadores... ¡¿Qué le has hecho al cagón?!
   El personaje no estaba sentado en su orinal, sino sobre una pila de recortes de periódico.
   -Nada, hija, ahí cagando, como manda la tradición, sólo que le he puesto papel en abundancia para que se limpie: la ley antitabaco, la ley Sinde, los decretazos económicos, los proyectos de jubilación, el canon digital...
   Mientras me contaba esto, tía Blasina se esmeraba en poner de pie, unos tras otros, a unos cuantos pastorcillos detrás de la lavandera y la mujer de los patos, que portaban bien cogida con fixo una pancarta. Las escoltaban los Reyes Magos.
   -¿Y los borreguitos, dónde los vas a poner?
   -Tranquila, Martina, que a los pastorcitos parece que los fabrican para que se caigan...
   Cuando terminó de poner al último en pie me pidió que le acercara los borreguitos.
   -Aquí, tras los sanedrines del templo, los borreguitos.
   Eran muñequitos de barro vestidos con chaqué y reliados en trocitos de papel higiénico a modo de toga. La miré esperando a que me lo aclarara.
   -La banca y los políticos, que también van al portal a pedir cosas al niño Jesús. Y ahora a rematar.
   Al final decidió colocar el cadalso dentro del portal y a un ángel delicado y esbelto a su lado.
   -Si logro encontrar un arcángel con espada, mejor, que tienen más poderío, no vaya a ser que cuando lleguen a pedir los de la toga se nieguen a pasar por el cadalso.
   Cuando me despedía, ya tenía el belén completo. El arcángel con espada lo había recortado de un folleto y sobrepuesto al anterior, al montoncillo del cagón había añadido recortes de los decretos de funcionarios y por último, colocaba una preciosa estrella de oriente de purpurina irisada sobre el portal.
   -Brilla mucho, los de la toga van a encontrar el portalico pronto y lo mismo pasan por encima de los pastores... me parece que voy a quitar a los Magos de la cabecera de la manifestación y los voy a poner al final, de servicio de seguridad, así  engatusan con el oro a togados y borregos, que para lo que le va a servir a la familia... Por cierto, Martina, si los Reyes Magos llevaron al portal oro, incienso y mirra y no se relata en los evangelios que José ni María sufrieran robo alguno ¿qué narices hicieron con esos regalos tan valiosos, que la familia nunca salió de pobre?
   -¿No lo sabes, tita? Sobornar a Herodes y luego al sanedrín para que dejaran en paz a Jesús hasta los 33 años. ¿O crees tú, tía Blasina, que Dios no está al loro de cómo funcionan las cosas en este mundo?

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sábado, 18 de diciembre de 2010

Preferiría no hacerlo

   -Tía, enciende la luz, se te van a caer los ojos.
   -Llevas razón, Martina, es que comenzó un poco plomo, pero ahora me he quedado enganchada.
   -¿Qué es?
   -Un ensayo de Deleuze sobre Preferiría no hacerlo.
   -¡"Bartleby, el escribiente"! Es genial, me lo leí en un fin de semana que me fui a la playa, no se me olvida, me fascinó.
   -Pues el otro día pesqué éste por casualidad o por intuición, no sé, porque entré en la librería sin propósito.
   -¿Sin propósito, tía?
   -Bueno, ya me conoces, hija, no puedo estar más de dos semanas sin ojear una librería, cada uno tiene sus vicios... Pero escucha: ¿Por qué tendría que verse obligado el novelista a explicar el comportamiento de sus personajes, y a exhibir sus razones, cuando la propia vida jamás da explicaciones y mantiene tantas zonas oscuras, indiscernibles, indeterminadas en sus criaturas, zonas que desafían toda aclaración? Deleuze, haciendo referencia a unas reflexiones de Melville.
   Y el asunto nos llevó hasta cerca de la medianoche, porque después de discutir lo nuestro tía Blasina se empeñó en averiguar cómo podía conseguir "The Confidence-man", que según Deleuza está lleno de reflexiones de Melville acerca de la novela.
   -¡Qué cruz, hija, siempre que se me antoja un libro está descatalogado o sin traducir!
   Al final lo encontramos en una web de la Universidad de Virginia, con acceso libre ¡pero en inglés!, así que el siguiente paso fue la búsqueda de traductor.
    -¿Me puedes explicar, Martina, por qué no está traducida esta obra, si este señor es un clásico?
    -¿Mercado mercantilismo mercadería editorial?
    -¿Preguntas o afirmas?
    -Tú qué crees...

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viernes, 10 de diciembre de 2010

Lágrimas, botas y flores.

     Anoche estaba muy cansada, la cabeza reliada en asuntos que nunca acabo de resolver, en sentimientos entrecruzados que tropiezan, chocan y me duelen. Las lágrimas se me escapaban una detrás de otra sin remedio hasta colarse por el cuello de la camisa.     
     Así estaba cuando tía Blasina vino a devolverme las botas de agua. Se quedó mirándome con una sonrisa tierna y me acarició el pelo. Depositó las botas junto a mi y me susurró:
     -Para que puedas cruzar tu río.
     Rompimos a reír. La miraba a ella, ella a mí y las dos a las botas de hule.
     -Deja que tus lágrimas florezcan- añadió.
     Y se marchó aprisa después de darme un abrazo achuchado. Había quedado con un jovencito de sesenta años ex-cura y catedrático en filología hebraica.

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miércoles, 8 de diciembre de 2010

Tarde de fiesta de guardar

      Mi tía Blasina y yo hemos decretado esta tarde de vagancia total. Aquí estamos las dos, ella acurrucada en su sillón con Homer y Langley y el sofá a modo de tumbona para mí y un ensayo de Deleuze sobre Preferiría no hacerlo. Lo cual, pienso, es la respuesta que daríamos a cualquiera que asomara la nariz por esta casa, propusiera lo que propusiera.
   -¿De verdad crees, hija, que un pueblo que hace fiesta oficial a una virgen que engendró sin coito puede sacar buenas puntuaciones en el informe P.I.S.A.?
   Salí del renglón que estaba leyendo para mirarla. Supongo que tendría una expresión un poco obnubilada, porque ella repitió lo que yo había escuchado a medias:
   -Digo, que hoy es festivo porque se celebra la Inmaculada Concepción, que el informe ese dice que vamos por debajo de los demás en comprensión lectora, razonamiento científico... ¿Cómo queremos que los chiquillos avancen si les estamos diciendo que una mujer puede tener un niño sin echar un kiki y que además es un misterio que la ciencia nunca descubrirá y que se lo tienen que creer a ciegas?
   -Creo, tía, que el informe P.I.S.A. requiere un análisis más en profundidad.
   -Claro, Martina, el de la España Profunda de la que todavía no hemos salido.
   -No seas así, tita, que hemos avanzado mucho en el último cuarto de siglo.
   -Puede... pero las vacaciones de invierno las dan para Navidad y las de primavera se rigen por el calendario eclesiástico, vamos, la Semana Santa; si hago memoria, cuando yo iba al colegio hace ochenta años también era así. Lo que sí tengo oído es que quieren alargar el curso escolar... mira por donde van a tener la oportunidad de dar las de verano el 18 de julio.
    Y se enfundó en su libro.

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domingo, 5 de diciembre de 2010

Tita, los milicos en el aeropuerto

   -Tita, han militarizado las torres de control de los aeropuertos...
   Mi tía Blasina sacó la cabeza del fondo del armario y me miró como si le hubiera dicho que un pulpo se paseaba por el pasillo de la casa.
   -¿Qué me has dicho?
   -Que el gobierno ha militarizado las torres de control de los aeropuertos y que ahora los que trabajan allí pasan a ser militares, que ya no son civiles.
   Mi tita me miró con preocupación compungida.
   -¿Y dónde ha pasado eso?
   -Cómo que dónde, aquí.
   -Aquí dónde.
   -Aquí, en España, tita.
   -Tú te has enterado mal, hija, Franco se murió en el 75.
   Y volvió a enterrarse en el armario empotrado, a ver si por fin lograba encontrar su jersey rojo magenta.

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